¡México qué inolvidable eres!

Música. Historia. Colores por doquier. Tequila…y mucha gastronomía son algunos de los detalles que amé de la Ciudad de México. Fue un viaje sumamente mágico y me encantaría compartirlo con ustedes, y es que justamente para este tiempo, hace un año atrás, estaba visitando este hermoso país para mi cumpleaños.

El primer detalle que deseo resaltar es que si desean visitar al Distrito Federal de México, les aconsejo que lo hagan para principios de noviembre o especificamente para la temporada de Halloween y el Día de los Muertos, el cual es celebrado el 1ro. de noviembre de cada año. Lamentablemente yo viajé dos días después del Día de los Muertos, pero aún así pude palpar que es un momento muy especial para los mexicanos, repleto de tradiciones.

Para los que no conocen la tradición del Día de los Muertos, es básicamente que una celebración en honor a los difuntos. Como parte de dicha tradición, los mexicanos visitan su familiar o familiares fallecidos en el cementario, sacan un tiempo para conversar y hasta se le hace una ofrenda de su música, comida y bebida favorita. También, celebran esta tradición en los hogares, creando una especie de santuario con fotos, más comida y flores especiales para el difunto. Es un aspecto cultural muy pero muy hermoso. Aunque tenga unos detalles distintos, es comparada con la tradición celebrada en otros países como el Día de Difuntos, el Día de los Santos y el famoso Halloween.

Para comenzar con mi viaje, mi estadía fue en la capital de México por 4 días, y les confieso que me quedé con muchas ganas. La Ciudad de México es grandísima y posee muchas actividades para hacer y lugares para visitar. En mi caso recorrí lugares históricos, áreas especiales, restaurantes típicos y museos.

En mi primer día visité el Paseo de la Reforma hasta llegar al famosísimo Ángel de la Independencia. Este monumento es el más emblemático de México, no sólo porque simboliza un suceso importante sino que ha sido un ícono cultural por décadas donde se llevan a cabo actividades, festivales y hasta otras manifestaciones mexicanas. En la noche es iluminado, lo cual resalta su imponente presencia en la Ciudad. Si deseas ver la vista desde lo alto, puedes subirlo para una experiencia mucho más emocionante. En dicho Paseo encontrarás de todo, mucho arte, restaurantes, tiendas y hasta vendedores locales.

Luego de recorrer por el área por varias horas, llegamos al Bosque Chapultepec, un parque urbano hermoso que te permite relajarte y estar en pleno contacto con la naturaleza. Fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad en México desde el 2001, por lo que te imaginarás que su tamaño y belleza es asombrosa. Posee además lagos, flora y fauna, un tren para la transportarte de un lado a otro, actividades, comercios, comida y hasta barquitos para navegar por su cuerpo de agua. Muy cercano a él hay varios museos, por lo que te recomiendo que lo visites temprano.

Luego del Bosque, decidimos visitar al Museo Nacional de Antropología. Primero que todo debo resaltar que su arquitectura es maravillosa. Su diseño es en forma de un cubo grande con un patio interior en su centro. Posee 24 salas al aire libre y cerradas repletas de descubrimientos relacionados a la arqueología y antropología mexicana. Durante mi recorrido pude palpar los inventos e historia detrás de las culturas mayas, aztecas e indígenas. También reproducciones de tumbas, tradiciones, la famosa Piedra del Sol o Calendario Azteca, entre muchos otros interesantes descubrimientos. Ha sido uno de los museos más completo que he visitado. Para recorrerlo sugiero tener al menos cuatro horas disponibles. Una vez terminé, caminé al Museo de Arte Moderno. En él habitan varias reconocidas obras contemporáneas tanto a nivel nacional como internacionales. ¡Una delicia! Lo mejor es que si buscas conocer el talento de Frida Kahlo, podrás encontrarlo en este museo.

Mi segundo día, decidí visitar las inigualables pirámides de Teotihuacán. Pasé toda la mañana recorriendo el parque, la Pirámide del Sol y la Luna. Su historia y arquitectura te hace reflexionar tanto...y ni hablar de la energía que sientes al subirlas. Ir a México y no visitarlas es un error. Debo resaltar además, que la vista en cada una de ellas es sumamente especial, de hecho muchos la visitan a tempranas horas de la mañana para ver el amanecer y recargar sus enegías. Un detalle que debo resaltar es que por la distancia, sugiero que tomen todo el día. En la tarde si le sobra tiempo pueden aprovechar para visitar la impresionante Basílica de la Virgen de Guadalupe, tanto la antigua y la nueva pues ambas están una al lado de la otra. Es muy mágico que la construcción de la nueva Basílica nace para abastecer el alto volumen de los turistas que deseaban conocer a la Virgen. Hoy día, esta Basílica construyó un sótano que permite visibilidad al altar para que los turistas puedan palpar de primera mano el milagro de la existencia de la Virgen de Guadalupe. Para mí ha sido uno de los lugares más mágicos que he visitado en mi vida…la paz que se siente es única.

Luego de un gran descanso en la noche, me aventuré a ver la tradicional Lucha Libre Mexicana, lo cual me encantó. Fue divertidísimo ver a los diferentes luchadores, sus espectáculos, estilos y claro el favoritismo del público. Fue una noche entretenida con mucha adrenalina.

En mi tercer día, decidimos visitar la Plaza de la Constitución, mejor conocida como El Zócalo. Recorrí todas sus calles, visité varios comercios locales, hice unas compritas y culminé mi mañana admirándolo desde la azotea de un prestigioso restaurante del área. Luego para la tarde decidí visitar la Iglesia Metropolitana de la Ciudad de México ubicada en el mismo Zócalo y para mi sorpresa tenía su cripta abierta al público. Esto ocurre solo unos días en el año, por lo que decidí visitarla y poder contemplar donde reposan los arzobispos, además de conocer el proceso de la santificación. Es impresionante llegar a la cripta y la cantidad de historia que posee. Vale la pena hacer el recorrido y conocer un poco de este tesoro que habita en la Iglesia. Ya para la tarde, me dirigí a conocer el Palacio de Bellas Artes y pasarme por sus alrededores y luego más en la noche, visité la Torre Latinoamérica para disfrutar de un buen vino junto a mi novio. Contemplamos la Ciudad iluminada, la cual es sumamente asombrosa. Es un lugar muy bonito y relajante.

En mi cuarto y último día, decidí visitar la Caza Azul, la residencia de Frida Kahlo desde su nacimiento hasta casarse y vivir con su esposo. Hoy día es un museo reconocido que posee toda la historia de esta artista. Hasta su fallecimiento fue ahí, por lo que conserva una gran parte de sus obras, fotografías, esculturas y hasta pertenencias más íntimas. Recorrerlo es sumamente placentero porque posee todos los secretos sobre la vida de Frida. Considero que uno de los lugares más importantes de México. No debes perdértelo.

En la tarde de ese mismo, aproveché para visitar el Museo Soumaya. Un espacio moderno con una arquitectura impresionante. Su forma simula una copa gigante en color metal. Su interior es en forma de espiral por lo que te ayuda a recorrerlo con mayor facilidad. En sus salas habitan arte americano y europeo del siglo 30, entre ellos Monet, uno de mis artistas favoritos. Recomiendo una tarde para ir a visitarlo.

Luego del museo, partí a ver el área de Xochimilco. Un destino muy reconocido y turístico, ya que además de ser una reserva natural, conserva muchos rasgos de la cultura y herencia indígena. Como parte de su experiencia puedes recorrer por sus canales en un barco colorido. Por los canales descubrirás el ajolote, un animal acuático de la fauna de Xochimilco que está en peligro de extinción y la famosísima Isla de las Muñecas. Se dice que en la noche la figura de ‘La Llorona’ deambula por los canales, por ello realizan una obra teatral famosísima llamada así mismo durante la celebración del Día de los Muertos. Me prometí que en mi próxima visita la iría a ver. Ya les contaré como me va.


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